domingo, 6 de marzo de 2011

INTERESANTE

Recorte de prensa aparecido hoy día 6 de marzo del 2.011 en PERIÓDICO ELPLURAL.

¿Braveheard era del PP?

Estamos en carnavales. Por este motivo algunos se enfundan cualquier máscara, sobre
el disfraz de andar por casa que les oculta cada día, para usurpar una personalidad
que no les corresponde. Ahí tenemos a Rajoy que estrena su careta de Braveheard
para gritar: ¡Libertad! junto al coro de peperos camuflados de gladiadores
libertarios. González Pons, Mª Dolores Cospedal o el propio Camps hacen apología de
la autocracia y se apropian del viejo lema del 69 "prohibido prohibir". Con Franco
vivíamos mejor, dicen aquellos en los que ha calado su socapado discurso.
Algunos morían mejor, añado yo para tocarles esas narices de patético payaso que
produce escalofríos. Pero los que pretenden emanciparnos de la restrictiva
democracia lo tienen claro. Ellos quieren ejercer su derecho a correr sin
limitaciones con sus bólidos por nuestras autopistas sin que nadie les haga soplar
para comprobar su alcoholemia. Al más puro estilo Aznarino. Lo de ahorrar energía no
va con ellos. Que ahorren los pobres, al fin y al cabo ¿para qué quiere la clase
trabajadora coches y otras zarandajas burguesas si dentro de poco con sus salarios
no se podrán permitir semejantes fruslerías? Y lo del tabaco. ¡Menuda desfachatez la
de este gobierno! ¿Cómo pueden restringir su derecho a expeler libremente malos
humos en los caretos de los asalariados camareros? ¡Será por escasez de
proletarios!. ¿Por qué debe preocuparnos que contraigan un cáncer de pulmón habiendo
casi cinco milones de desempleados? A peón muerto, peón puesto. Así es la lógica
cartesiana de la derecha española. Ellos reclaman su libertad para seguir
imponiéndola sobre los derechos de los otros. Libertad para seguir cometiendo
corruptelas enfundados en carísimos trajes de diseño. Libertad para educar a
nuestros hijos en la represión y el oscurantismo. Libertad para tergiversar la
historia y no desenterrar a los muertos de la dictadura que reclaman justicia desde
las cunetas. Libertad para que las mujeres no decidan sobre su propio cuerpo y para
tratar a los homosexuales como enfermos perniciosos. Esta es su charada
carnavalesca. Bajo la mascarada de demócratas esconden su verdadera naturaleza. Como
ese lobo feroz disfrazado de beatífica abuelita que no consigue camuflar la
aterradora amenaza de su dentadura.

Ana Cuevas Pascual

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