lunes, 1 de junio de 2009

LOS DOS CERDITOS Y UNO MÁS.

Mi querida tía , compleja personalidad llena de historias , me “salvó” de una “azotaina” paterna que nunca se habría producido. Ella me convenció para que a las tres, volviera al “Cole”; me dijo que Clara, la “Profe”, era de la familia.
Fui al corral para echarle al cerdo los restos de comida y cocina. Me subí en un travesaño de la puerta de la cochinera y así, los desperdicios cayeron en el comedero.
Cada año, por Navidad , el cerdo se vendía al carnicero y con el dinero de su venta se pagaba entre otras cosas el colegio de mi hermana y el mío.

Aquí tenéis un cuento sobre el cerdito. Paciencia, que tarda un poco.

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